domingo, 17 de agosto de 2008
sábado, 16 de agosto de 2008
Me presento soy Violeta
Elegí estos diferentes cuentos (Chesterton y Cortazar), y este artículo de Gelman lo dejó belen para un tal mauricio rey de poemas casi grises, no me explicó el porque solo que lo ponga.
El último es un artículo sobre galeano y los cafés, los que conocen a la dueña del blog, y saben de su triste adicción a los amigos y a tomar café en lugares de mala muerte sabrán entender.
El arbol del orgullo es fantastico, es de GK CHESTERTON, en la proxima escribo su biografía, y conducta en velorios es de JULIO CORTAZAR, el favorito de Belén, le pongo para subirle el animo.
Yo me enteré de la existencia de cortazar con este cuento cuando tenia quince años y murió mi mama, mi abuela Teresa me dijo que bien podía leer y algo....
Nose... igual me sentia triste.
Era Cortazar y todo eso pero aún así....
No reemplaza a mi viejita.
Chauchis, y espero que disfruten mientras estoy regenteando este blog.
P.D: Mejorate loca! No se acomodar estas cosas, espero que me entiendan nomas
Aún hay mas de cien poetas desaparecidos
JUAN GELMAN - Escritor argentino
Monterrey (México), EFE. El escritor argentino Juan Gelman, Premio Cervantes 2007, afirmó en México que en su país continúan desaparecidos todavía más de 100 poetas como consecuencia de la última dictadura militar (1976-1983). “Asesinaron a muchos y grandes poetas, como Miguel Ángel Bustos y Francisco Udón, y últimamente haciendo un recuento resulta que hay más de cien poetas desaparecidos, unos jóvenes que empezaban y otros muy conocidos”, dijo Gelman en conferencia de prensa. El poeta acudió a la ciudad norteña de Monterrey para presentar en la Universidad Autónoma de Nuevo León su libro “Los Otros”, una selección de obras que escribió bajo seudónimos. El literato, quien perdió a su hijo y nuera en la dictadura, y después de una larga búsqueda halló a su nieta, comentó que en esa época sufrió “pérdida personal, de amigos, de companeros que desaparecían diariamente y en cantidad”, y recordó que cuando salió al exilio no pudo escribir durante cuatro anos. “Vivía en un país con otra lengua, otra gente, lejos del mío, pasaban cosas terribles, el choque me cohibió por cuatro anos”, rememoró Gelman. Por otro lado, rechazó que un poeta tenga que hacer poesía “comprometida” con causas políticas o sociales. “La tarea del poeta es hacer poesía, cada poeta es ciudadano y como ciudadano puede ser militante de una causa o no”, afirmó el escritor argentino. Mencionó que son dos planos distintos y que “una cosa no obliga a la otra”. “Si todos los militantes escribieran poesía, se imagina el desastre, lo que sucedería”, precisó. “A mí lo que me gusta no es la poesía comprometida, sino la poesía casada, casada con la poesía”, concluyó Gelman.
El árbol del orgullo
Conducta en velorios
Galeano y la universidad del café...
cerrado por luto
espero tu msj
mientras tanto mando todo a la mierda..................................................................
Hay que ser realmente idiota para...
martes, 12 de agosto de 2008
La gente tiene mania con el tiempo
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Instrucciones para dar cuerda al reloj

miércoles, 6 de agosto de 2008
Eugenia en mameluco......
lunes, 4 de agosto de 2008
SABINA Y FOGWILL
boomp3.com
LLamandonos... Mr. Fogwill : Publicado en Don Nº3, diciembre de 1984 y en "Muchacha Punk" en 1992, Editorial Planta.
Y NUNCA MÁS VOLVIMOS A ENCONTRARNOS después de la famosa charla telefónica. Puse famosa porque durante mucho tiempo aquella charla fue famosa para nosotros, y porque aunque ahora ya no hablamos más de ella –porque no hablamos más– ahora siguen hablando de ella sus amigas y los novios de ella y de sus amigas. Todos hablan, la nombran; todos siguen imaginando aquella charla de mil maneras, con mil distintos desenlaces y por mucho tiempo más, pienso, seguirán charlando todos y comentándose la charla.
Pero aquella charla es más famosa para mi corazón, porque desde entonces nunca más ella y yo volvimos a vernos. ¿En Buenos Aires? ¿Es posible que en Buenos Aires, dos, nunca más hayan vuelto a encontrarse? Sí: es posible. Ni nos vimos, ni yo la vi, ni creo que tampoco ella a mí me haya visto.
Pero desde hoy serán las dos famosas: la charla y ella. Voy a nombrarla, se llama Diana Rivera Posse y fue mi amante por un tiempo: tres meses. Es una mujer alta, de ojos notables y manos grandes y ahora va a ser famosa por esta historia de la charla telefónica que comienzo a contar.
Diana: fuimos amantes por un tiempo. Nada serio. Nos encontrábamos algunos viernes. Salíamos a comer. Recuerdo que comimos en el antiguo restaurante japonés, en Bistró, en el griego de Córdoba y Montevideo y en la cantina El Viejo Pop de Mar del Plata. Dormimos juntos algunos de esos viernes –nada importante– y tres noches seguidas de aquel fin de semana largo de abril que nos fuimos al mar. Por lo demás, nos vimos poco. Algunas mañanas llamaba a mi oficina: "estoy libre", decía, y yo a veces arreglaba una cita, fingía un almuerzo de negocios y corría a abrazarla en mi piecita por unas horas. Era otoño: algunos mediodías de calor salimos apurados y sin bañarnos y al caer la tarde, en la oficina, yo sentía subir del saco olor a ella, olor a mí y olor a ensayo de bailarinas y perfumes mezclados.
Algunas veces la llamé yo. Atendía el padre o la madre y nos citábamos en un café después de la comida. Esas noches nos besábamos en el auto pero no nos acostábamos: ella debía levantarse temprano para sus clases y yo andaba arrastrando mis ganas de olvidarme de todo y sentarme a escribir. Llamo a esto escribir. Y ella ahora será famosa: todos sabrán desde hoy que en la fiesta de Caride nos acostamos en uno de los dormitorios del segundo piso con Equis –esa actriz peronista– y que enseguida se agregó a nuestro grupo Marcelo Siano, que trabaja en Wrigley's y puede atestiguarlo, y que más tarde se vino con nosotros Gonzalo Roca trayendo una botella, y que más tarde los tres hombres nos sentamos a beber directamente de la botella de Chandon, mirándolas a Diana Rivera y a la estrella peronista que jugaban a morderse y hacerse marcas como gatas mientras el novio (el que había sido su novio hasta poco antes y que me dicen que ahora ha vuelto a ser su novio) bailaba en el living de la planta baja.
No sé por qué, siempre los novios verdaderos bailan cuando las mejores cosas están sucediendo en la realidad. Me lo imagino ahora al novio bailando en algún otro lugar, musical, elástico, y sabiendo que desde hoy tiene una novia famosa: Diana. Dudo que ella lo ame.
Ni a mí me amaba. Fuimos amantes, pero no nos amamos hasta la vez de aquella charla telefónica. Me había llamado ella. Era domingo; yo estaba trabajando, cansado, y necesitaba liquidar un informe para la edición de la tarde del lunes. Ella quería que le hablase. Conté qué estaba haciendo, qué había hecho la noche anterior y lo que pensaba serían mis planes para ese día y el siguiente.
Quisimos vernos. Casi acordamos una cita, pero después dije que no, que nos veríamos el martes, que fijaríamos la cita durante la mañana del martes.
Y yo hasta aquel domingo nunca la había amado, pero esa vez la amé:
–¿Y si nos vemos en Fred's el martes?– sugería ella.
–Sí –dije–. Puede ser. y si no, te llamo a la mañana...
Y así comenzó todo: ella dijo que mis palabras la tocaban.
–¿Cómo? –pregunté .
–Me tocan –dijo ella–. Siento que me tocás: Me tocan.
Quise saber, pregunté más.
–¿Dónde te tocan?
–Ahí –contestó–, me están tocando ahí...
–Tocame vos –pedí y ella dijo que era "precioso".
–No –le dije–. Eso no me toca.
–¡Sos hermoso y precioso! –repitió.
–Tampoco toca –dije.
–¡Sos asqueroso! –probó ella.
–¿Cómo asqueroso? –pregunté yo, sintiendo algo.
–¡Como un sapo asqueroso y hermoso! -contestó.
–Puta –le dije y averigué–: ¿Te toca si te digo puta?
–Sí –dijo como un suspiro–. ¡Sí! Y cuando te hablo yo... ¿Te toco?
–No, vos no. Me toco solo. Yo, me toco –anuncié–. ¿Te toca?
–¡Baboso! –ella me dijo y:
–Tortillera –le dije yo, sintiendo que respiraba fuerte, y más (pidió que le dijera más) y yo dije "baba", "rata", "gata", "tortillera" y también que la estaba tocando:
–Te toco entre las piernas con un teléfono asqueroso negro –amenacé.
–¿Sucio? ¿Enchastrado? –indicó ella.
–Sí –le juré y entonces me di cuenta que ella estaba jadeando de verdad.
No entendía por qué; quise saber:
–¿Te estás tocando, vos...?
–No; vos me tocás. ¡Cuando hablás me tocás! –susurró ella.
–¿Será porque me toco...? –Supuse y probé: –¿A ver?
–Ahora sí –decía ella–. ¡Ahora no... ! ¡Ahora... sí!
Y acertaba siempre y jadeaba. Jadeaba más cuando decía que sí, y creo recordar que también acertaba siempre: si yo tocaba, ella decía que sí y sentía. Pero ¿dónde?
–¿Dónde? –le volví a preguntar.
–Ahí, te dije, ¡ahí...!
–¿Cómo?
–Como si yo tuviera un...
–¿Y no tenés, acaso, un...?
–Sí, pero uno igual a vos. ¡Uno igual...! –exclamó y entonces jadeó más y le dije que pronto cortaríamos la comunicación y ella dijo que también cortaría al mismo tiempo, y estoy casi seguro de que también esa primera vez cortamos juntos, al mismo tiempo.
Desde entonces no volvimos a vernos; nunca la vi, y creo que ella a mí nunca me vio. El martes, cuando la llamé desde la oficina, dijo que no quería verme. "Nunca más", dijo. "Hablame". Entonces ese mediodía fui a mi piecita y desde ahí la llamé.
Y seguimos llamándonos muchas veces. Siempre juntos, al mismo tiempo, hablábamos. Adivinaba ella cada vez, decía "sí" al tocar, como suspirando y yo también sentía que sus palabras me tocaban y eso, –ahora puedo reconocerlo–, lo aprendí de ella, pero solamente me sucedió con ella.
Siempre hablábamos. Siempre llamaba ella, a veces yo. Me sucedía una cuestión de orgullo: esperar a que llamase. Siempre llamaba ella, y si yo pasaba lejos de la piecita varios días entonces calculaba que ella había estado tratando de llamarme, y la llamaba yo. "¿Llamaste?", preguntaba. "¡Sí!", decía ella, "...pero no contestabas".
¡Cuántas veces tomé el tubo del teléfono y dije: "hola" con el tono de voz que bien sabía que la tocaba y me sorprendía alguna voz distinta preguntando por mí, por "señor Fogwill", como si el que había pronunciado aquel "hola" no hubiera sido yo!
¿Cuánto duró? Tres meses, cuatro. Para entonces, nuestra charla había comenzado a volverse famosa. Las amigas... Algunas me llamaban, decían un nombre falso, y me pedían que hablase, pero no era lo mismo. Sólo con ella –vuelvo a nombrarla– sólo con Diana, las cosas solían producirse de aquel modo. Y después todo se derrumbó. Una sola vez que nos falló, dejamos de llamarnos. Cuestión de orgullo, o miedo de que ya no pudiera tocarla con mi voz. Como ella no llamaba, tampoco llamé yo. La última vez que hablamos. sintió mi voz y dijo no, que ahora tampoco, que ya no sería más posible, que nada más valía la pena, y que ya todo se había terminado.
¿Terminado?
Ahora que todos hablan, ahora que hasta han escrito una novela con nuestro tema, ahora que todos saben la historia de la famosa charla y ahora que ella también ha comenzado a ser famosa como la charla, dudo que algo haya terminado. Creo que algo comienza: pienso que escribo y que ahora todo lo escrito vuelve a tocarla a ella y entonces vuelve eso a tocarme a mí, como un reflejo, y siento que es mejor que hayamos dejado primero de vernos, y después de hablarnos, porque hay nuevas maneras de hacernos eso, contárnoslo, mostrando a todos la verdad de lo que es nuestro amor, esta nueva manera, el mejor modo de nuestro amor.
A las amigas, a los novios de ella y de las amigas, y a todos los que escuchen en cualquier parte sus famosas grabaciones de nuestras charlas, se les formó una idea equivocada de nuestro amor. Nuestro amor no eran esas voces y ruidos que escucharon grabado tantas veces. Nuestro amor fue todo lo que hicimos y que ahora circula entre nosotros, entre todos los que en un mismo instante estaremos leyendo una vez, otra vez más, (¡más! ¡más!), la historia de la famosa charla, y a un mismo tiempo, en diferentes sitios y sobre diferentes hojas de papel, una vez más, muchas veces (más, más) de esa historia famosa de amor sintamos juntos el final.
sábado, 2 de agosto de 2008
sábado, 26 de julio de 2008
un supuesto canto epistolar
SAUDADES!
martes, 22 de julio de 2008
sábado, 19 de julio de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
Marcel Proust - Por el camino de Swann - Fragmento
jueves, 17 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
The world biggest draw!!!!!
A ver si Andrew y Rockambole se animan a dibujarse....
El poder ver el mundo chiquito es maravilloso....
Y el hallarse en las grietas, mejor aun...
martes, 8 de julio de 2008
Bernard Shaw. Esbozos de mi mismo...
También él se asombró, como me asombrara yo anteriormente. Ambos habíamos creído que nuestras experiencias eran únicas, en tanto que eran iguales en un noventa y nueve punto nueve por ciento. Y el quiromántico no se había referido al punto uno por ciento restante. Es lo mismo que si una pareja de monos creyeran que sus esqueletos son únicos. Y tendrían razón, pero sólo en lo concerniente a uno o dos huesos, porque los anatomistas nos dicen que no hay dos esqueletos exactamente iguales. En consecuencia, un mono tiene todo el derecho del mundo a exhibir su hueso o dos, como curiosidades. Pero debe rechazar el resto de su esqueleto como totalmente carente de interés. Debe guardárselo para sí, si no quiere aburrir intolerablemente a la gente con él.
lunes, 7 de julio de 2008
Andrew por Kafka
viernes, 4 de julio de 2008
Persona quiere decir máscara y cada uno de nosotros tiene muchas.
¿Hay realmente una verdadera que pueda expresar la compleja, ambigua y contradictoria condición humana?.
Siempre es terrible ver a un hombre que se cree absoluta y seguramente solo, pues hay en él algo trágico, quizás hasta sagrado y, a la vez, horrendo y vergonzoso.
Siempre llevamos una máscara, que nunca es la misma, sino, cambia para cada uno de los lugares que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del héroe, la del hermano cariñoso.
Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie nos observa, nos controla,
nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?.
Acaso el carácter sagrado de ese instante se deba a que el hombre está, entonces, frente a la Divinidad o, por lo menos, ante su propia e implacable conciencia.
¡Cuántas lágrimas hay detrás de la máscara!
¡Cuánto más podría el hombre llegar al encuentro con el otro hombre si nos acercáramos los unos a los otros como necesitados que somos, en lugar de figurarnos fuertes!.
Si dejáramos de mostrarnos autosuficientes y nos atreviéramos a reconocer la gran necesidad del otro que tenemos para seguir viviendo, como muertos de sed que somos en verdad ¡cuánto mal podría ser evitado!.
jueves, 3 de julio de 2008
Alta madrugada de Francis Hime...
Longe no vazio
Da noite apagada
Alta madrugada
Noite azul do Rio
Triste azul do Rio
Clara noite aguada
Coração cansado
Nesse blue parado
Cor da minha alma
Um blue azulado
Tá raiando o dia
Onde o teu amor se foi
Que eu nem vi passar
Tá combinado
Se esse é o teu caminho
Esse é o meu passado
Teu olhar tão frio
Teu jeito arredio
Ah pudesse a noite
Ter tudo apagado
Falsas despedidas
Voltas fracassadas
Juras desmedidas
Rosas amassadas
Tá raiando o dia
Tudo combinado
Então
Pelo amor de Deus
Vai sem demora
Parte sem que eu veja
Parte antes da hora
Por aquela rua
Na sombra da lua
Antes que a aurora
Me confesse tua
Ficarei prá sempre
À espera do passado.
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
te voy a extrañar bahiano.


